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Si nos molestásemos en consultar un diccionario (cosa que ninguno de los protagonistas de Los mendrugos haría), observaríamos que un mendrugo, aparte de un pedazo de pan duro o desechado, es también la definición par aun hombre rudo, tonto o zoquete. No queda claro a qué se refieren exactamente Juan Álvarez y Jorge G. con sus “mendrugos”… Porque sus criaturas, estudiantes de universidad que, se diría, apenas jugaban de críos, y aprovechan su juventud para desquitarse, no tienen nada de “rudos” ni de “tontos”, pero sí algo de “zoquetes”, porque básicamente son unos chavales “vivos”, “despabilados” y “listillos”, que aprovechan cuantas oportunidades de todo tipo la vida les pone por delante. Los Mendrugos serán un pedazo de pan, pero sólo para las chicas, una de sus grandes fijaciones.

 

Páginas: 144

Medidas: 29x22 cm

Archivos adjuntos: Lux Los Mendrugos interior

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