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Dicen que por Clara se muere. Muchos hombres mueren de deseo al verla, o al tocarla, o al recibir un francés, o un completo de esos que ella sabe hacer tan profesionalmente... Algunos ancianos expiran (literalmente) entre sus brazos y se van al reino del Señor con la satisfacción de haber logrado una última erección en esta perra vida.  ¿Y las mujeres? Puede ser que revienten de envidia, porque Clara no tiene celulitis, ni tripa, ni se le hinchan los pies. Y jamás de los jamases le duele la cabeza. Hay alguien, sin embargo, que no muere por Clara, sino que vive gracias a ella: su hijo Pablito. Aquí van, pues, estas historias sobre clientes satisfechos, o insatisfechos, o con olor a pies, o con mal aliento, o con problemas de erección. Y sobre mujeres maldicientes, para las que Clara es la comidilla perfecta en las charlas de supermercado. Y sobre cómo es ser madre soltera o cómo se vive siendo el hijo de una puta. Vale la pena leerlo: nunca nos equivocaremos si decimos que es un cómic de puta madre.

 

Páginas: 192

Medidas: 19x13 cm

6,50